Navarro jugó en Independiente de Avellaneda un total de 207 partidos oficiales y también fue capitán del Seleccionado nacional, en donde jugó 40 partidos y también participó del Mundial de Chile de 1962 y en la Copa América de Bolivia, celebrada un año después. Fue campeón en el ámbito local con Independiente en 1960 e integró asimismo los planteles que ganaron la Copa Libertadores de América en 1964 y 1965.
AQUEL FATIDICO PARTIDO
Muchos recuerdan su reciedumbre a la hora de jugar. Incluso se lo sindicó, durante años, como el causante de aquella lesión del Bambino Héctor Rodolfo Veira, cuando éste recién se iniciaba en el profesionalismo, en aquel recordado partido que se disputó el 24 de noviembre de 1963, en donde Independiente se clasificó campeón del certamen de ese año, al enfrentar a San Lorenzo. Con los años, Veira afirmó que no había sido Navarro el que lo había lesionado, sino que él mismo se había enganchado las piernas.
Aquel partido fue recordado por otro motivo: Veira se tuvo que retirar severamente lesionado y le costó varios meses retornar a los campos de juego. Pero además, disconformes por los fallos del juez Manuel Velarde, los jugadores de San Lorenzo no opusieron resistencia y así se consumó el inusual resultado de 9 a 1.
Un año más tarde, el que se retiraba fracturado de una cancha era el propio Hacha, ante una violenta infracción del mediocampista de Rosario Central, Alejo Medina y no pudo jugar ni la final contra Nacional de Montevideo, en donde Independiente se consagró campeón de América por primera vez y tampoco la Intercontinental, ante el Inter de Helenio Herrera. Se recuperó y volvió a jugar en la primera del "Rojo" hasta 1966, donde decidió irse a jugar por dos temporadas al incipiente fútbol de los Estados Unidos. A su regresó jugando en Mendoza le llegó la hora del retiro definitivo y luego dirigió en equipos del fútbol de ascenso y también en el fútbol amateur de Independiente.
"FUE EL MAS NOBLE"
Al despedir sus restos, Rodolfo Micheli, titular de la Mutual de ex Jugadores manifestó que "fue el más noble de todos los hombres nobles. Dando una apariencia distinta, Navarro era noble al ciento por ciento. Buenísimo. Dentro de la cancha se jugaba por él y por todos sus compañeros".
"Apodado Hacha Brava, pero de buena fe", aclaró Micheli "Navarro supo ser el conductor espiritual del Seleccionado nacional y también de Independiente", añadió.
SUSCRIBITE a esta promo especial